Y en realidad, ¿qué te ofrecemos?
Cuando comenzamos a ofrecer nuestro servicio al mundo, y especialmente cuando le dimos forma de empresa o negocio del cual pretendemos entre otras cosas que nos dé de comer, la pregunta principal que nos hacen no es ¿qué ofrecéis? o ¿qué hacéis? Al parecer ahora todo se reduce a saber qué problema solucionamos a los demás, o qué beneficio aportamos al futuro posible cliente. Y ahí, querida lectora es donde en este mundo en el que nosotros nos movemos debemos contestar que no lo sabemos. Y te vamos a explicar por qué.
Los humanos, al igual que toda la creación, somos un maravilloso misterio del que aún poco sabemos. Cuanto más conocimiento obtenemos sobre cómo funciona y cómo se relacionan las partes que nos componen entre sí, más conscientes somos de que en realidad no sabemos nada. Somos un misterio inabarcable. “Sólo sé que no sé nada” es una de las paradojas que rigen nuestra existencia.
Mientras tratábamos de estudiar el funcionamiento del ser humano con el fin de encontrar la manera de aliviar dolor y/o sufrimiento a otro ser humano, nos hemos ido dado cuenta de que, aunque el objetivo sea noble, partimos de un paradigma completamente erróneo.
La reflexión de porqué esto es así nos puede llevar por muy diversos caminos apasionantes que iremos explorando en otras ocasiones, pero el eje central que hoy nos ocupa es que en realidad nadie puede curar o sanar a otro ser que no sea a sí mismo.
Somos un complejo entramado de cuerpo físico, emocional, mental, espiritual y energético. Cómo funcionan cada uno de ellos aún es en gran parte un misterio y ya no digamos cuando intentamos averiguar cómo se relacionan entre sí. No nos entendáis mal, a día de hoy ya existe mucho conocimiento sobre todo esto. Desde hace siglos se escriben libros, se dan conferencias y se llenan universidades con todo lo que ya se conoce. Pero aún hoy el ser humano sigue sin saber cuál es el mecanismo que hace que una persona sane. El mismo tratamiento, en dos personas con los mismos síntomas (ya sean físicos, emocionales o mentales, aún sin entrar en lo energético) no dan necesariamente el mismo resultado para las dos.
Es la típica conversación entre dos personas hablando de tal o cual terapia:
– “A mí me ha funcionado.” A lo que su interlocutor responde: - “pues a mí no me ha funcionado”.
¿A que has escuchado esta conversación en alguna ocasión?
Dejemos al margen el tema de las expectativas, y los análisis subjetivos sobre los resultados. ¿Por qué sucede esto? Muy simple, somos tan complejos que cualquier tratamiento que apliquemos, sea el que sea, nunca va a tener en cuenta todas las variables existentes en un individuo único y diferente, aunque tengamos muchas cosas en común.
Podríamos utilizar el siguiente ejemplo: cuando dos personas van a ver la misma película, al finalizar, la experiencia siempre va a ser única de cada individuo. A los dos puede haberles gustado, pero lo que han vivido, sentido y experimentado es necesariamente diferente. Cómo se han relacionado con la película y lo que ha movido en ellos depende de cientos, quizá miles de factores como recuerdos, emociones, traumas, condicionamientos a los sucesos, a las imágenes, a la música o la simpatía que le produzca el actor o actriz… Por lo tanto, una película no puede prometerte qué te va a aportar. Puede decirte sobre qué te va a hablar, cómo te va a contar la historia, si es cómica, de terror, romántica, quién trabaja o quien es el director. Pero lo que va provocar en ti, eso no lo pueden prometer, simplemente es imposible de predecir. Ni tú misma podrías hacerlo. En base a experiencias anteriores puedes hacerte una estadística sobre cómo películas con características similares te hicieron sentir en el pasado. Pero hasta que no la veas no conocerás el resultado real de la experiencia en sí misma.
Y esto pasa con absolutamente todas las herramientas, disciplinas y tratamientos que giran en torno al tema de la salud y el bienestar. No importa de qué “rama” vengan. Un mismo tratamiento alopático a una persona le puede funcionar y a otra no. Un mismo masaje en dos personas con ciática no tienen por qué resultarles igual. Una misma homeopatía no trabajará igual en el sistema de una persona que en el de otra, etc.
Y nuestro caso no es una excepción. Nosotros trabajamos con Reiki y te ayudamos a acercarte, conocer y reconectar con los ciclos de la tierra. Pero los efectos que tenga todo esto en ti, nosotros no los podemos saber, porque tú eres un ser único.
En el caso del Reiki, canalizamos energía universal utilizando diferentes símbolos y técnicas con un objetivo y dirección concretos. Reiki es la energía universal de la que estamos compuestos, por lo tanto, te podemos asegurar que no tiene ninguna contraindicación. Pero en tu caso concreto, ¿se ajustarán a tus objetivos? Pues no lo sabemos. Tu cuerpo (entendido como el conjunto de cuerpo físico, emocional, mental, espiritual y energético) es único, individual y muy sabio, mucho más que nuestro pensamiento, y por tanto utilizará esa energía de la manera más adecuada y necesaria para ti, con lo que quizá los resultados simplemente difieran de tus expectativas iniciales. Reiki a través de nosotros llegará a tu cuerpo y desbloqueará obstáculos, energetizará tu cuerpo, drenará elementos nocivos, pero cómo reaccione tu ser después y qué sentirás tú es imprevisible, porque tú eres única.
Al conectar con la naturaleza pasa exactamente lo mismo. Te facilitamos esa conexión con la naturaleza a la que pertenecemos. Esto te ayuda a sincronizarte con ella y por tanto con los ritmos naturales de tu propio cuerpo, pero en qué se materializará eso no te lo podemos predecir.
Eres un universo maravilloso y complejo y como tal te relacionas con la vida.
La sanación y el bienestar dependen de muchos factores y muchas variables, la mayoría de ellas aún hoy desconocidas, otras inconscientes, todas ellas interrelacionándose de maneras que ahora ni imaginamos. Por eso estamos convencidos de que nadie en este planeta podrá jamás prometerte que te va a sanar, no lo sabe. En todo caso te sanas tú y él o ella te facilita herramientas en las que confía.
La sanación es un proceso interno, personal e intransferible de cada ser de este planeta.
Por lo tanto, ¿qué te podemos prometer? Que te vamos a mostrar uno de los muchos caminos que existen para recorrer esta vida. Que nosotros hemos experimentado muchos beneficios de viajarlos, tanto que se han convertido en nuestro estilo de vida y por eso queremos compartirlos contigo. Que te facilitaremos herramientas. Que si te animas a recorrerlos no te dejarán indiferente. Que descubrirás una nueva forma de mirar el mundo y mirarte a ti misma. Y que te acompañaremos en tu camino todo el tiempo que así lo desees.