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Energía, ¿Qué es?

Cuando hablamos de energía, ¿a qué nos estamos refiriendo? Para empezar a continuación tenéis algunas de las definiciones que da la Real Academia de la Lengua Española, energía: Eficacia, poder, virtud para obrar. / Capacidad para realizar un trabajo / La que posee un cuerpo por razón de su movimiento.

Como vemos el término energía tiene diversas acepciones y definiciones, relacionadas con la idea de una capacidad para obrar, surgir, transformar o poner en movimiento.

Desde la antigüedad existe el concepto de energía universal en referencia a una energía que conforma la nada y el todo, que está en el origen de la vida. Las culturas orientales tienen muy arraigado el concepto de la energía, para ellos es algo tan común que no les resulta esotérico ni extraño hablar de ello. Por ejemplo, en China si preguntáis a un nativo qué quiere decir Chi, Qui o Ki, simplemente os lanzará el aliento a la cara. Eso es Chí, energía. El fruto del intercambio gaseoso en nuestros pulmones es energía.

Pneuma (viento, aliento) para Platón y Aristóteles era la fuerza motriz del cuerpo y la mente. Para los estoicos era el principio activo del cosmos y el aliento de vida transformado por los pulmones del aire en Pneuma vital.

En medicina china el Qui depende de la fuerza vital derivada de la respiración. El Qui del aire se une con el Qui nutritivo bajo la fuerza motriz de una energía constitucional llamada Qui Original. Esto ya nos va dando una pista de que el Qui universal se va disgregando en distintos tipos de energía con características más específicas.

Prana (pra: primero; na: unidad más pequeña de energía) o primer aliento en la India. El Prana se repone de dos formas: A través del aire absorbiendo el Prana que se encuentra en el aire, y a través de los intestinos que absorben el Prana que se encuentra en los alimentos ingeridos. Los yoguis trabajan con el Prana mediante la respiración, la meditación y determinados ejercicios físicos con el objetivo de subir su frecuencia vibratoria.

Paracelso creía en una fuerza vital controlada por la imaginación a la que llamó arqueo que ordenaba en el cuerpo del hombre las tres sustancias principales.

Relaxed young woman lying on flower meadow in a park

Nuestra composición a escala atómica demuestra que somos, como todo lo que nos rodea, una amalgama perfectamente organizada de átomos, subdivididos en protones, neutrones, electrones e iones positivos y negativos, todos ellos vibrando y moviéndose en frecuencias muy concretas.

Pero no sólo somos energía por nuestra composición atómica, sino que también somos energía en constante movimiento; recibimos, intercambiamos, consumimos y producimos energía. El simple hecho de respirar es un intercambio gaseoso que genera un movimiento energético. Los alimentos que consumimos y que nuestro organismo metaboliza se transforman en la energía que permite que vivamos. También recibimos energía del Sol sin la cual moriríamos.

Todo lo que vive late de energía, y toda esa energía contiene información. Lo cierto es que incluso los físicos cuánticos reconocen la existencia de un campo electromagnético generado por los procesos biológicos del cuerpo. Los científicos aceptan que el cuerpo humano genera electricidad, porque el tejido vivo genera energía.

Anatomía energética, comencemos por el principio