Eres capaz de sentir la energía
Nos hemos encontrado bastantes personas que aún teniendo formación previa en técnicas energéticas nos dicen que no sienten la energía. Que cuando practican no son capaces de sentir nada en las manos. Sin embargo tras unas pequeñas explicaciones sobre cómo funciona nuestra anatomía energética y realizar un par de ejercicios, lo habitual es que comiencen a percibir. En realidad no es que les demos ninguna fórmula mágica, lo que sucede es que no sabían qué es lo que tenían que sentir. Pronto se dan cuenta de que en realidad lo han sentido toda la vida, pero no sabían qué era eso. Llevan desde que nacieron sintiendo la energía, sólo que nunca nadie les ha explicado qué y porqué lo sienten. Lo maravilloso del tema es que no hace falta ser Gandalf para hacer nada de esto. De echo, no se trata de ninguna capacidad exclusiva de iniciados ni gurús. Todos, por el simple hecho de existir, tenemos la capacidad de ver, tocar, oler, sentir y manejar la energía.
Quizá el asunto está en saber qué es la energía, cómo se comporta y desde ahí comenzar a experimentar y practicar. El primer paso es abrir la mente. Cuando nacemos tenemos todos nuestros sentidos en funcionamiento y no me refiero sólo a los físicos, incluyo aquí los energéticos también. Pero pronto nos damos cuenta de que para interactuar con nuestro entorno con los cinco sentidos “físicos” es suficiente, ya que nuestros padres se comunican con nosotros sólo de esta manera. Así que a base de ejercitar estos cinco sentidos y dejar de utilizar el resto unos se potencian y otros se atrofian hasta el punto de olvidar que los tenemos y cómo utilizarlos. A esto le añadimos que en más de una ocasión hemos recibido mensajes que nos dicen que en realidad estas habilidades no existen, o quizá simplemente son atribuidas a unos pocos privilegiados. Sin embargo la realidad es que hablamos de algo tan cotidiano como respirar. Es algo intrínseco a nosotros que nos influye de manera notable a todos los niveles de nuestra existencia. De ahí la importancia de conocer al menos lo fundamental y adquirir cierta autonomía en estos menesteres.
Nuestro cuerpo va más allá del físico; a estas alturas todos hemos oído hablar del aura, ese campo energético que nos conforma y nos rodea. En ese campo está toda nuestra información: emociones, creencias, estructura física, información del alma, etc. A través del aura recibimos información de todo nuestro entorno y emitimos nuestra información constantemente. Piensa que cuando te encuentras con alguien no hace falta estar muy cerca para que su campo energético y el tuyo entren en contacto y es ahí donde comienza un intercambió energético, un intercambio informativo. Es por eso que a veces hay personas con las que conectamos inmediatamente sin intercambiar palabra, o por el contrario, aunque no haya una razón lógica para ello nos sentimos incómodos en su presencia.
Este campo energético podemos verlo, podemos tocarlo, sentirlo, olerlo… y nos proporciona información muy importante que nos facilita mucho la manera de desenvolvernos en la vida diaria. Saber interpretarlo, limpiarlo, recargarlo, protegerlo, contraerlo y/o expandirlo según la necesidad son herramientas sencillas que todos tenemos y podemos utilizar. De hecho de manera inconsciente lo hacemos. La buena noticia es que estos sentidos los podemos entrenar como quien entrena los bíceps en el gimnasio. Prestarles atención y ejercitarlos hará que vayamos adquiriendo destreza en su uso. Al principio todo resulta confuso y torpe. Recibidos sensaciones que no sabemos interpretar, pero poco a poco nuestro organismo va aprendiendo el lenguaje energético y nuestra mente puede empezar a interpretarlo también. Es cierto que unos tenemos mayor facilidad para utilizar unos u otros al igual que en nuestra vida ordinaria hay cosas que se nos dan mejor que otras. Pero con entrenamiento todas las destrezas se pueden desarrollar. Y el primer paso es poner la intención de hacerlo.
Recuerda siempre esto:
“La energía sigue al pensamiento”.
Eres tan capaz como cualquiera.
Eres tan hábil como cualquiera.
Tu también eres magia y te acompaña allá donde vas.
Ábrete a ella y descubre tu potencial.