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imagen de una mujer con brazos abiertos para acompañar al artículo del blog de Lau Zentroa titulado Descompensados

Descompensados

Uno de los motores centrales de nuestro proyecto en Lau Zentroa surgió cuando nos dimos cuenta de la desconexión con la que vivimos respecto a los ciclos de la Tierra. Nosotros los humanos somos una especie animal que habita en la tierra y como tal estamos hechos de ella. Somos parte inseparable de la naturaleza que la compone y la mueve. Por lo tanto, a poco que nos paremos a pensar un poco, nos damos cuenta de que los ciclos que la mueven están también integrados en nosotros.

La naturaleza es impermanente y cíclica. Es decir, se mueve en un constante cambio marcado por los ciclos de las estaciones. Ciclos que reflejan cómo va jugando en un constante proceso de muerte y creación que es en sí mismo lo que impulsa y crea la vida. La vida, para existir, necesita de estos procesos, y nosotros también. Estos procesos no se dan en cualquier momento, tienen su momento, tienen su tiempo. Como se dice en el Antiguo Testamento: “un tiempo para cada cosa” (eclesiastés).

Sin embargo haciendo una pequeña reflexión sobre el estilo de vida que llevamos no nos concedemos esos tiempos; o si lo hacemos, muchas veces son a destiempo, es decir, cuando no toca.

Imagen de las raíces de un arbol en un bosque húmedo para el blog de Lau Zentroa

Para empezar en nuestro territorio en esta sociedad en la que vivimos nos hemos construido una vida en la que casi hemos conseguido que todos esos cambios estacionales no nos afecten, es como si no fueran con nosotros. Tenemos prácticamente todo tipo de frutas y verduras todo el año, incluso frutas y verduras que en nuestro entorno no se dan. Por lo que nos hemos olvidado que hay ciertas épocas del año en las que no hay ciertos alimentos y por lo tanto no podríamos consumirlos. Tenemos luz artificial y despertadores digitales, con lo que amanecemos y anochecemos cuando queremos y no junto al ritmo que nos marca la luz del sol. Además utilizamos luces blancas, brillantes, luces azules de las pantallas que dan a nuestro cerebro una información errónea sobre el momento del día en el que nos encontramos. Tenemos calefacción en invierno y aire acondicionado en verano, con lo que las variaciones de temperatura apenas nos condicionan la vida. En los momentos en los que toca trabajar y dar fruto, nosotros nos lo tomamos de vacaciones y descanso, eso sí, un descanso lleno de actividad. Cuando la naturaleza está entrando en reposo y despojándose de lo que ya no es útil, nosotros comenzamos a incrementar nuestro ritmo de actividades, llenando nuestro día de horarios y obligaciones, y así constantemente.

Por lo tanto no es de extrañar que por ejemplo cuando llegue la primavera comiencen las astenias o los dolores de cabeza. Si resulta que durante la época de descanso del invierno, no sólo no hemos descansado, si no que lo hemos dado todo entre el trabajo, el gimnasio y las agendas escolares, es lógico que cuando llegue el momento natural de regresar a la actividad estemos ya agotados. Las consecuencias de vivir desacompasados son múltiples y como seres integrales que somos nos afectan a todos los niveles, no sólo físico, también emocional, mental y energético. Jaquecas, astenias, insomnio, apatía, sensación de vacío, agotamiento, estrés, son algunos de los síntomas que se derivan de este vivir a la contra.

La buena noticia es que todo esto tiene solución, y en realidad es una solución sencilla. Basta con volver a tomar conciencia de nuestros ciclos, escucharlos y respetarlos en nuestra vida diaria. El ser humano es una máquina perfecta que siempre tiende al equilibrio para reencontrar la salud. Cuando ponemos energía en ayudar a nuestro cuerpo, éste siempre encuentra el camino. Y es aquí donde en Lau Zentroa estamos poniendo nuestra energía. Observando, escuchando, estudiando y experimentando estos ciclos. Y ahora queremos acercarte todo este conocimiento a ti.