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Imagen de una mopa en el suelo para representar el artículo de blog de Lau Zentroa, Espiritualizar la materia

Espiritualizar la Materia

Hace un tiempo nos dijeron: “Lo que vosotros hacéis es lo que se llama Espiritualizar la Materia”. Se nos pusieron los ojos como platos, pero el concepto nos gustó. No teníamos ni idea de que ya existiera un nombre para lo que estábamos tratando de hacer.

Nuestro recorrido con este tipo de “cosas espirituales” como lo llaman algunos es largo. Formaciones de Reiki, cursos de aromaterapia, retiros de conexión con la naturaleza, cursos de telepatía con animales, fines de semana de chamanismo, maestrías en comunicación entrespecies y un largo etcétera. Siempre hemos disfrutado mucho de todos ellos y de las experiencias que en todos ellos íbamos viviendo. La sensación al terminar las clases y en especial los retiros de varios días siempre era de gran plenitud, de conexión, de paz y de una energía con la que nos podíamos comer el mundo. Sin embargo pronto nos dimos cuenta de una cosa, al regresar a la rutina el lunes por la mañana y darnos de bruces con la “vida ordinaria” pronto se esfumaban todas esas sensaciones, y lo vivido en pocos días iba quedando atrás. Resultaba que integrar todo lo vivido y aprendido en esos momentos especiales en nuestro día a día no resultaba tan sencillo y muchas veces resultaba frustrante.

Mujer de color con las manos en posición de oración a la altura de la frente para acompañar al artículo de blog Espiritualizar la materia de Lau Zentroa

Recordamos en una ocasión un post de Instagram en el que una chica explicaba su rutina diaria: despertarse, realizar una pequeña meditación, se preparaba una infusión y escribía en su diario, se sacaba una carta del oráculo correspondiente para ese día, luego leía un ratito del libro de espiritualidad correspondiente, salía a dar un paseo por la naturaleza….. y por la noche hacia yoga antes de cenar, hacia un pequeño ritual según la fase lunar, se preparaba su diario de sueños, escribía en su cuaderno de gratitud….. ¡¿En serio?! Esta chica no tiene niños pequeños y aún vive con sus padres. Vale, así sí. Pero aún y todo ¿Cuánto tiempo invertía a diario? Si, sí, ya sabemos que no podemos tomarnos al pie de la letra lo que la gente publica en las redes sociales, pero resulta que este tipo de mensajes abunda bastante y no solo en chicas jóvenes. Se están creando unas expectativas que no casan con la rutina de la mayoría de nosotros. Al menos no en nuestro caso. Os cuento mi rutina: Suena el despertador y abro un ojo con la sensación de no haber dormido lo suficiente gracias a haberme levantado de madrugada a calmar a uno de mis hijos que me llamaba a gritos en mitad de la noche. Me arrastro al baño mientras oigo voces que me reclaman el desayuno. Cocina, desayunos, camas, ropa, colegio, ducha exprés y corriendo al colegio a dejar a los niños. El día continua entre tareas del hogar, intentar trabajar con algo de coherencia, comidas, pasear al perro, recoger a los niños, comida, vuelve a llevar a los niños al cole, saca un ratillo para trabajar un poco más, merienda, el perro, los niños, extraescolares, parque, más tareas del hogar, cenas, acostar a los niños y arrastrarme a la cama con un algo de dignidad. Así a grandes rasgos todos los días. Yoga? Meditar? Diario de qué? Ya me gustaría. Vale, yo también consigo algún momentito para mí, pero creo que mi ruti

Entonces la pregunta es: ¿Esta chica es más espiritual que nosotros? ¿Es más feliz? ¿Vive más conectada que nosotros?

Bueno pues aquí empiezan las buenas noticias. Es cierto que su Instagram va a ser mucho más bonito y bucólico que el nuestro, qué le vamos a hacer, pero no, no somos menos felices ni vivimos menos conectados que ella porque podamos dedicar menos tiempo a determinadas prácticas.

Para empezar, recordemos que ya somos seres espirituales desde que nacimos, y lo seguimos siendo. No se trata de conseguir una medalla a los méritos logrados. Nada ni nadie externo a nosotros nos va a proporcionar lo que ya está en nosotros. Así que comencemos a relajarnos. Y por otro lado todas esas herramientas (el yoga, la meditación, la escritura terapéutica…) son fantásticas y un gran apoyo pero no imprescindibles ni únicas. A veces lavar los platos con presencia y en silencio puede ser tanto o más trascendental. Como decía Santa Teresa, Dios está entre los pucheros.

A ver, si somos seres espirituales, conectados y conscientes (si no estaríamos muertos), todo, sí has oído bien, TODO lo que hagas es un camino hacia la consciencia, la espiritualidad y la conexión. ¿De qué me sirve un fin de semana maravillosos si luego mi vida del día a día no la vivo desde esta perspectiva? Es mucho más importante hacer de la vida que ya vivo una vida consciente, que tratar de construir una vida consciente paralela y a trocitos. Eso solo nos lleva al agotamiento y la frustración.

imagen de una mujer pasando la mopa para representar el artículo de blog de Lau Zentroa, Espiritualizar la materia

El truco está en cómo de presente, consciente y en tu centro haces esas cosas rutinarias del día a día. Desde donde vives tu vida, porque amiga mía, esa es tu vida. Así que decidimos lanzarnos a potenciar una vida sencilla, rutinaria, “normal” y consciente. Empezamos a desarrollar herramientas y trucos que nos acercaran cada día a una rutina cotidiana conectada, real, sin adornos ni imágenes bucólicas pero más llenas de verdad y sobre todo de libertad consciente.

imagen de luz entrando por una ventana alta para representar el artículo de blog de Lau Zentroa, Espiritualizar la materia

Os dejamos un ejemplo, durante la ardua y nada gratificante (al menos para mí) tarea de limpiar las ventanas, tomamos conciencia de que las ventanas son los ojos de nuestra casa. Fue entonces cuando pusimos la intención y la energía en que al mismo tiempo que limpiamos los cristales, se limpiará nuestra mirada del mundo. Así limpiamos filtros y creencias limitantes de nuestra mirada para acercarnos a una visión del mundo más limpia.

El camino espiritual no se puede forzar

¿Qué trucos utilizas tu?