Otoño: Un viaje hacia tu interior
Llega el equinoccio de Otoño aunque ya hace semanas que su energía se ha ido haciendo presente. Los árboles amarillean e incluso han comenzado a desprenderse de las hojas. El viento se vuelve más caprichoso y comenzamos a sentir el caos otoñal en nuestra vida diaria. En tu interior la necesidad de hacer limpieza y poner orden en tu entorno y en ti misma se hace patente.
El equinoccio te trae un pequeño momento de equilibrio. El día y la noche duran lo mismo y la energía masculina y femenina en su eterno baile de vida y muerte se encuentran una vez más. Pero esto dura tan solo un instante. Se hace patente el cambio. La energía masculina va bajando de intensidad. Toda esa explosión de actividad se va calmando. El trabajo duro ha terminado y toca disfrutar de los frutos con tanto esfuerzo cosechados. Agradeces a la tierra todo lo que en la pasada estación te ha entregado, todos esos frutos que cuidadosamente guardados consumirás a lo largo del invierno. Y mientras agradeces y disfrutas de lo conseguido haces balance de lo vivido en este ciclo que va llegando a su fin. ¿Qué frutos he dado yo? Y este es el punto de partida de un viaje hacia tu interior.
El ciclo está a punto de llegar a su fin, es momento de terminar el recorrido en esta vuelta de la espiral que son los ciclos de la tierra. Es momento de prepararte para el invierno. Con el frío y las pocas horas de luz volverás a pasar más tiempo en el interior de tu hogar, y es por eso que toca ponerle tu atención. Revisas cada una de las estancias, las vas limpiando cuidadosamente y escuchas qué necesitan de ti. Quizá haya algo que se necesite reparar. Puede que en algunos lugares debas poner especial atención para limpiar esos recovecos que acumulan más polvo de lo que consideras adecuado. Y algunos objetos que en su día te fueron muy útiles ya hayan terminado su vida contigo, y toca dejar que sigan su ciclo ya fuera de tu vida. Pronto te das cuenta de que esta limpieza necesitas realizarla en ti misma. Descubres que hay emociones pasadas que se han quedado atascadas en recovecos de tu cuerpo.
Creencias obsoletas que te impiden avanzar ligera. Energías estancadas que te impiden volar más alto. Algunos recuerdos y algunas memorias han pasando a formar parte de tus propias células. Al igual que los arboles sueltan sus hojas, ¿De qué necesito desprenderme para continuar mi camino más ligera?
La energía femenina va tomando fuerza mientras la energía masculina se prepara para regresar al vientre de la madre tierra y descansar. Y es la energía de la madre la que le recibe desde el amor y la compasión. De la misma manera en este viaje hacia tu interior te acoges a ti misma para descansar en tu hogar personal más profundo, sin juicios ni reproches, de una manera amorosa. Sabes que el camino que te llevará hasta allí es el camino del perdón. Del perdón ha ti misma. Y entonces comienzas a repetirte Lo Siento, Perdóname, Gracias, Te amo.